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En un mundo dominado por el fútbol…

 

 

¿Qué es lo que lleva a un jugador de balonmano a entrenarse,  a superarse, a levantarse y seguir luchando después de una derrota? Muchas veces nos lo preguntamos. Tiene que haber algo no percibido. Algo intangible, invisible, que no es fácil detectar. Algo por encima de ellos mismos.   Puede ser ambición u orgullo. También egoísmo, deseos o anhelos que cumplir. Búsqueda de reconocimiento, autoestima o gloria. Deseos de triunfo, afán de superación o de alcanzar metas lejanas.

Me inclino por pensar que hay algo más. No sólo lo hacen por ellos. Lo hacen, sobre todo, por amor al deporte, y en ello, ponen todo su ser, hasta el punto de transmitirnos parte de lo que ellos sienten y hacernos compartir sus momentos. Hacen que nos identifiquemos con una experiencia externa a nosotros, ajena al yo y, sin embargo, que la hagamos en parte nuestra.

Los jugadores que llegan a la  élite consiguen que otros, menos conocidos y fuera de los circuitos de la fama, se entrenen cada día con la firme intención de imitar a sus ídolos y progresar en su rendimiento. Trasmiten enseñanzas y valores que, incluso para un padre, un profesor o un entrenador, son difíciles de inculcar. Saben la admiración que levantan y  la utilizan para “seducir” a los jóvenes. Los atraen . Les “invitan” a  compartir  los mismos sueños y anhelos que  un día tuvieron y han logrado cumplir.

Muchos de estos balonmanistas de élite tienen detrás una historia de éxitos personales. Durante años han desarrollado confianza, autoestima y un estimable afán de superación. Otros, se han ido forjando a base de caídas, de derrotas más o menos útiles y de fracasos. Cualquier deportista, por exitoso y fuerte que sea, es ante todo una persona de carne y hueso, y los malos momentos son también parte sustancial  de su biografía. Son instantes donde aparece la inseguridad, la incertidumbre, el estancamiento, los límites y las ganas de abandonar. Son los instantes menos conocidos y más difíciles de llevar. Aquellos quienes los enfrentan adecuadamente, conscientes de los que les pasa   – de sus posibilidades y de sus limitaciones-, son los que salen adelante y   alcanzan las metas.

He sido y soy entrenador de muchos jugadores y jugadoras. Niños y niñas que empiezan, jóvenes en formación, deportistas profesionales, miembros de selecciones nacionales, etcétera. He visto cómo cada día se entregaban a la tarea con el objeto de ser un poco mejor y con la determinación de no cejar en su empeño. He podido constatar lo que les lleva a entrenarse semana tras semana para mejorar la técnica, ser más rápidos o jugar un poco mejor. He intuido en sus ojos lo que les mueve, lo que les motiva… Eso que muchos denominan pasión.

He aquí la respuesta: pasión en lo que hacen y cómo lo hacen.

También una  pasión compartida. Una “compasión” con ellos y con sus logros. Asumimos su experiencia y la hacemos nuestra.

Detrás de  su historia deportiva- todos-, tienen sus vidas personales, íntimas. Muchas de ellas desconocidas para la mayoría de la gente. Algunas hasta dramáticas y cargadas de situaciones que harían a más de uno desistir de cualquier proyecto . A veces, cuando uno de estos deportistas salta a la fama por sus éxitos ignoramos lo que hay detrás. Precisamente  en sus biografías  encontramos respuestas a sus triunfos posteriores. Indagando en sus vidas nos damos cuenta de que los triunfos emanan de un esfuerzo continuo, de sacrificios, de  compromiso y alineamiento vital con lo que se hace; de convicciones profundas y de una inquebrantable lucha contra el desaliento. La medalla es la punta del iceberg de una montaña escalada a trompicones, con más de una caída y llena de obstáculos..

¡¡Y hablamos de los que llegan!!

Hablemos ahora de los que no son primeros, ni segundos ni terceros. De aquellos que dedican el mismo tiempo, los mismos afanes y, sin embargo, nunca llegaron o nunca llegarán. Estos son muchos más. No salen en los medios o no son tan admirados. Sin premios, sin recompensa alguna, sin éxitos, …  y sin embargo, no se rinden.

Todos ellos son ejemplos.

Los entrenadores deberíamos insistir y, sobre todo, poner énfasis en la trastienda de cada vida personal para  extraer material y contenido para enseñar valores e inculcar eso que hemos denominado pasión. Es decir. entrega, concentración, perseverancia, amor por todo lo que se hace, independientemente de las dificultades y de los problemas; ser proactivo y estar dispuesto a vivir con intensidad, incluso, con delirio, lo que se hace y lo que se dice. Vivir apasionadamente, compartir y transmitir sensaciones; llevar adelante nuestras vidas con la dedicación y determinación con la que cualquiera de esos deportistas que admiramos llevan a cabo su día a día.

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Uno de los objetivos de la educación debe ser la modificación de ciertos estereotipos que están anclados en el subconsciente. Es el caso de la supuesta supremacía del hombre sobre la mujer que hemos heredado culturalmente y permanece incrustado en forma de “machismo latente”.

De nuevo el deporte se muestra como una herramienta fundamental para actuar en favor de la igualdad de géneros desde los centros escolares.

Podemos decir, que el deporte en tiempos pasados ha discriminado y sigue hoy discriminando, aunque de otras formas, a la mujer. Pero también es verdad que ha sido uno de los ámbitos donde antes, -en primer lugar-, se ha conseguido la concienciación y asunción del problema, y después, se han iniciado acciones concretas para avanzar hacia la igualdad. En la última década se ha conseguido un acceso progresivo de la mujer a la actividad física, un espectacular desarrollo del deporte femenino y numerosos éxitos deportivos relevantes obtenidos por mujeres extraordinarias. Prueba de ello, los éxitos conseguidos de las deportistas hispanas en los últimos Juegos Olímpicos, superando a los hombres en resultados, o la incorporación de mujeres en todos los equipos partcipantes.Todo ello debe englobarse dentro de las conquistas importantes conseguidas por las féminas en el último siglo.

En el año 2006, la Asamblea General invitó a los Estados Miembros, de forma específica, y por primera vez, a que pusieran en marcha programas de deporte que promovieran no sólo la igualdad entre los géneros sino también el “empoderamiento” de las mujeres:

“El entendimiento de que los programas de deporte pueden constituir un medio importante para promover la igualdad entre los géneros ha seguido ganando terreno, en particular desde que se estableció el Año Internacional del Deporte y la Educación Física”.

Las diferencias sociales entre géneros se han reducido precisamente por políticas de discriminación positiva, que han permitido un presente y, sobre todo, un futuro de igualdad más claro.

En el Club Balonmano Alcobendas desde el año 2000 asumimos estas premisas anticipadamente y pusimos en marcha un Plan cuatrienal denominado Mujer y Deporte. Hemos desarrollado dos (2000-2004, 2005-2009) y estamos en el cuarto (2010-2014).

Los planes se han concretado en diferentes programas y proyectos con tres ejes fundamentales:

  • Dotar de los mismos recursos y oportunidades a todos los jugadores y jugadoras de la Escuela, la Academia y campañas,  el Club de Balonmano.
  • Discriminar positivamente a favor de las niñas, chicas y mujeres hasta conseguir una efectiva igualdad dentro de la entidad.
  • Implicar al máximo a todos los estamentos del club para cambiar estereotipos, promoviendo campañas, fomentando la convivencia y favoreciendo las relaciones en igualdad y en armonía.

 

El gran objetivo era precisamente llevar a nuestro ámbito las recomendaciones en políticas de igualdad que han nacido en instituciones supranacionales como la ONU, la UE, etcétera.

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Es verdad que esto no se ha trasladado de forma real y todavía hay un gran camino por recorrer, en especial en el trato en los medios de comunicación, en el patrocinio de las empresas, en la asistencia de espectadores, en la valoración social de la práctica femenina, etcétera. Pero el avance es considerable y en la dirección adecuada. Las causas de que todavía el deporte femenino de alta competición no este a la altura en apoyos económicos está más relacionado con factores comerciales, publicitarios y de seguimiento popular y no porque no sea atractivo. Esto puede cambiar si, como las previsiones apuntan, son las mujeres el sector de población de mayor crecimiento en el consumo de deporte tanto televisivo como en directo, confirmando una tendencia que ya es realidad en la práctica de actividad física.

La participación en actividades físicas relacionadas con la salud, el ocio, la recreación, ha crecido espectacularmente y lo seguirá haciendo en el futuro. El aumento en número y variedad de las especialidades practicadas e incluso el acceso a muchas antes consideradas netamente masculinas y vetadas hasta hora, ha permitido abrir un amplio abanico de posibilidades.

Además de obtener los mismos derechos y oportunidades para realizar cualquier actividad, desde mi punto de vista, una de las cosas más importante conseguida es que la mujer haya podido beneficiarse de los efectos positivos de la práctica de actividad física para la salud. Igualmente se han derribado algunos mitos relacionados con la falta de fuerza, de capacidad o de mayor riesgo para ellas que incluso las ha hecho menos dependientes de los hombres.

La coeducación está presente en nuestros centros escolares y no hay, o no debería haber, diferencias de programación y de actividades entre chicos y chicas. Los  entornos de la clase de Educación Física y el deporte, de forma particular el balonmano,  son magníficos para una educación para la igualdad de género. Compartir, relacionarse, cooperar, jugar, competir, etcétera, conforman una atmósfera adecuada para que entre los alumnos y alumnas se fomente la convivencia y una percepción efectiva de la igualdad entre hombres y mujeres en la práctica deportiva.

La visibilidad social del deporte y su capacidad de movilización de las personas, debe ser utilizada como un magnífico vehículo para construir nuevas relaciones de igualdad, armonía y de equilibrio que pueden extrapolarse a otros ámbitos como la casa, la familia, el grupo de iguales, y más tarde, en la relaciones de pareja, en el trabajo, etcétera.

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Este es el ámbito donde muchos comportamientpos de épocas pasadas deben ser modificados en favor de la igualdad y en contra del sesgo heredado de valoración superior de lo masculino.

Para ello necesitamos como sociedad seguir progresando en cambiar ciertos estereotipos sociales; cambios en la planificación y gestión de las administraciones, federaciones y clubes; cambios en el tratamiento que hacen los medios de comunicación de la mujer en el deporte; un cambio de mentalidad en los patrocinadores(porque el deporte femenino también es atractivo). por romper barreras y facilitar el acceso y la promoción de la mujer en la competición.

Entendemos que esta es la mejor forma de contribuir a que las relaciones entre hombres y mujeres sean en condiciones de equilibrio, y que en este nuevo marco seamos capaces de terminar con lacras como las agresiones, la violencia, el maltrato y el asesinato de nuestras mujeres, y hacer efectivos y reales dos eslogan diferentes pero con un mismo objetivo “Ni una más” y “fin”.

 

En el Balonmano Alcobendas, en nuestra Escuela y en nuestra Academia,  creemos en ello.

 

 

Por Luis Carlos Torrescusa

Entorno del jugador

Los padres, por lo que son y por lo que representan para niños, adolescentes y jóvenes, deben ser “cómplices” de la “aventura” deportiva de sus hijos y cooperar de manera equilibrada en la misma. Deben entender que la práctica deportiva es importante en la formación integral pero no lo único. Tienen que ser consciente de los beneficios pero también de los posibles perjuicios que prácticas mal orientadas o pervertidas en sus objetivos pueden originar en los chicos y chicas de estas edades. Los legítimos sueños y aspiraciones deportivas de los hijos no pueden convertirse en “pesadillas” de fin de semana.

Tienen que animar, motivar e ilusionar. Facilitarles el acceso y las oportunidades. Apoyarles, mostrar comprensión, y también el debido entusiasmo por los logros que consigan. De la misma forma tienen que lograr que el deporte se integre de la forma más adecuada en el resto de actividades de sus hijos y conciliar con  familia, estudios,  tiempo de ocio y  amigos. Y esto no es fácil, porque educar niños y niñas no es tarea fácil, y como bien dice Marina “se necesita toda una tribu”.

Los padres quieren que la actividad de sus hijos sea placentera, que se diviertan, pero además quieren que la actividad aporte vivencias positivas que favorezcan su desarrollo como personas y colaboren en la prevención de conductas “no deseadas”.

Los problemas aparecen cuando se exige a los hijos por e encima de sus posibilidades, se fijan metas muy altas o priman los resultados por encima de todo. Por el contrario, tampoco es bueno ser demasiado proteccionistas y ser siempre ”compresivos” ante la falta de compromiso, esfuerzo y sacrificio.

Son muchas las situaciones que surgen a lo largo de una temporada y que suelen ser motivo de discrepancias con los hijos, entrenadores e incluso entre los padres de un mismo equipo. Las relaciones con el entrenador y los compañeros; los que más juegan y los que juegan poco o nada; los resultados; las críticas; etc.

Es muy importante que los padres sepan cual es su rol y ejercerlo de forma efectiva.

Los padres no son entrenadores. Los chicos y chicas ya tienen el suyo. Cuando los padres se meten a entrenadores corremos el riesgo de tener “ más de un entrenador en el equipo” pero que “algún jugador se quede sin padre o madre”. La practica deportiva de los niños, adolescentes y jóvenes debe de ser un proyecto educativo compartido entre padres y entrenadores, teniendo objetivos comunes y compartiendo estrategias. Deben colaborar juntos para evitar los problemas, o para resolverlos cuando surjan.

El deporte es una actividad fundamental para educar, pero sobre todo es un derecho que todo niño y niña deben poder ejercer de la forma más adecuada sin que las malas prácticas, comportamientos y actitudes de los adultos implicados lo impidamos.

Está demostrado que cuando los chicos y chicas disfrutan y están motivados consiguen desarrollar al máximo su potencial como seres humanos. Son más felices. De hecho es una de las razones por la que los progenitores quieren, apoyan y facilitan al máximo las actividades deportivas de sus hijos.

Padres y entrenadores tenemos que hacer para que sea así y siempre sea así.

 

Por Akademos

 

Apoyar, aconsejar, orientar…a los hijos es fundamental en los padres de un deportista. Para el deporte y para la vida.

Al inicio del nuevo año todos solemos preguntarnos acerca de las exigencias y metas que nos debemos marcar, se trata en el fondo, de tener claridad. En principio, todos estamos capacitados para lograrlas. La realidad es que la vida es exigente y exigente ha de ser también nuestro esfuerzo por conseguir nuestras metas.. es falso, además de un tremendo error pensar que aprender, ya sea académicamente o deportivamente sin esfuerzo sea una realidad. La realidad es que hace falta luchar, esforzarse, trabajar, dominar las técnicas necesarias y motivación para alcanzar nuevas metas.

Son tres las cosas que le diría a un equipo para ayudarlo a mantenerse unido: Cuando algo resulta mal: yo lo hice. Cuando algo resulta mas o menos bien: nosotros lo hicimos. Cuando algo resulta realmente bien: ustedes lo hicieron.                                                   Paul “Bear” Bryant

Es verdad que el esfuerzo se asume  y  se aprende, sobre todo, cuando a lo que hacemos le damos un sentido: sentido de trabajo bien realizado y esperanza en el futuro. Es por ello que es imprescindible despertar la capacidad de soñar superando la tentación de la desgana y el conformismo.

Con el paso de los años conciliar mi vida académica y deportiva se me hace cada vez más cuesta arriba, ya que se me exige más en ambos ámbitos, pero la fórmula es siempre la misma: sacrificio, organizar bien el tiempo y sobre todo, ilusión.

Con el paso de los años conciliar mi vida académica y deportiva se me hace cada vez más cuesta arriba, ya que se me exige más en ambos ámbitos, pero la fórmula es siempre la misma: sacrificio, organizar bien el tiempo y sobre todo, ilusión.

Ilusión por lo que estudias, ilusión por practicar el deporte que te gusta, sin perder las ganas de aprender algo nuevo por que siempre hay algo que aprender. No se puede caer en la desidia, en la monotonía…Pensar que todo es lo mismo y que ya has llegado a tu meta porque el camino es largo y lleno de altibajos. Sería muy fácil tirar la toalla. Sin embargo, pensamos que somos capaces y tenemos que demostrarlo y además animar con nuestro esfuerzo a todos aquellos que en algún momento han perdido la ilusión.

Para aprender, hay que tener voluntad, ganas de hacerlo y poner el esfuerzo y los medios para conseguirlo.

La voluntad es como el motor de las personas: la fuerza que nos impulsa a hacer algo. Sin voluntad, muchas personas se han quedado en simple proyectos, con voluntad se multiplica lo que hacemos. Pero hay otro facto a tener en cuenta: la constancia. En un momento dado todos somos capaces de hacer un esfuerzo heroico, pero la “heroicidad” tiene que ser diaria. Tiene que convertirse en un hábito, no desfallecer ante las dificultades y descubrir nuevos alicientes para seguir avanzando. Esto es lo verdaderamente difícil.

En los tiempos que corren – donde a los jóvenes se nos tilda de falta de educación, de responsabilidad , de respeto, de valores-, quiero romper una lanza a favor de esta gran familia que es el balonmano para poner de manifiesto que la educación que aquí recibimos es el mejor complemento para crecer como seres humanos.

Los individualismos no valen. Para conseguir cualquier logro hacer falta la labor conjunta de todos sabiendo que el sacrificio en algún momento de una persona puede beneficiar al resto y como equipo que somos, nos apoyamos los unos en los otros. No podemos desfallecer y hay que sacar todo lo que llevamos dentro porque así lo esperan nuestros compañeros, que estemos ahí, “dando todo”.

Como dicen los Monty Python en su canción:

¯¯¯Busca el lado bueno de la vida…y siempre mira el lado positivo….¯¯¯

Por Alejandro Pacual Leyva

“El entrenamiento es una de las grandes exclusiva de la inteligencia humana. Consiste en proponerse unas metas y desarrollar las habilidades necesarias para lograrlas. Es una construcción de uno mismo con vistas a un fin.”

La inteligencia es la capacidad de asimilar, guardar, elaborar información y utilizarla para resolver problemas, cosa que también son capaces de hacer los animales e incluso los ordenadores. Pero el ser humano va más allá, desarrollando una capacidad de iniciar, dirigir y controlar nuestras operaciones mentales y todas las actividades que manejan información y por tanto, adaptar nuestros comportamientos a lo que exige cada situación.

La función principal de la inteligencia no es sólo conocer, sino dirigir el comportamiento para resolver problemas de la vida cotidiana con eficacia.

La función principal de la inteligencia en balonmano no es sólo conocer y saber mucho del juego, sino dirigir el comportamiento y nuestras acciones para resolver a nuestro favor y con eficacia las situaciones de juego cambiantes a las que nos enfrentamos como jugadores.

Inteligencia táctica es comprender el juego, entender a lo que se juega y hacerlo .

Inteligencia ejecutiva: aplicar conocimientos y experiencias para ser eficaces.

Intervenir en el juego de forma eficaz, tomando buenas decisiones, colaborando con los demás, adaptando nuestras acciones a las circunstancias cambiantes e integrando al mismo tiempo y de forma interrelacionada:  los conocimientos y experiencias adquiridas, las habilidades  y las actitudes.

Esto significa que ser inteligentes en balonmano implica saber :

  • Captar la información mas importante en cada momento y procesarla con rapidez
  • Decidir de forma intencionada, en tiempo adecuado  y de forma eficaz en colaboracion con los demás dentro de un estilo de juego colectivo o proyecto de juego.
Recuerda: un posible buen pase, no lo es un segundo después.
  • Realizar acciones, con la velocidad adecuada y con la técnica  precisa, adaptandose a las circunstancias o modificando las mismas consiguiendo alguna ventaja para nosotros o para el equipo.
  • Saber valorar la propia actuación y la del equipo, que hacemos bien y que hacemos mal, con vista a mejorar otras actuaciones, aprendiendo a aprender.

Saber + Saber hacer + saber ser + saber estar  

Saber actuar 

Pero inteligencia también es:

  • Saber "engañar": La  lucha deportiva es también una lucha de intenciones 
•Saber esconder nuestras intenciones.
•Saber emitir estímulos engañosos.
•Saber sorprender.
•De forma individual: plan de actuación.
•De forma colectiva : proyecto común
  • Saber asociarse a los mejores, jugar en equipo.

El juego colectivo es el objetivo de la mejora individual: hacer mejor a los otros, hacernos mejores juntos.

  • Saber competir

El carácter competitivo también hay que entrenarlo. hay que saber aplicarlo en las situaciones de entrenamiento y no sólo en los partidos.

Se trata de desarrollar el cualidades competitivas como valentía, coraje, agresividad, disciplina táctica, etc. Estas serán muy importante a medio y largo plazo. Deben tener una orientación justa y correcta en función de la categoría en la que estés, sin olvidar que el resultado no es el único criterio de éxito o fracaso, pero que igualmente y en determinados momentos debe ser tendido en cuenta como objetivo de mejora y superación personal y colectiva.

Por tanto podemos decir qué ser inteligente en balonmano es prepararte en los entrenamientos y partidos para:

Saber + Saber hacer + saber ser + saber estar  + saber competir
Saber actuar en competición

Os dejamos un video curioso de una de las cosas que hemos mencionado. Siempre se habla de las fintas o de las formas de engañar individualmente. Hoy os mostramos un ejemplo de  “engaño” colectivo. Un equipo emite “información” falsa, “oculta” sus verdaderas intenciones”, “engaña” al rival, obteniendo una clara ventaja.

Por Akademos.

LOS JUGADORES NO SOLO ENTRENAN . ESTÁN  EN UNA ACADEMIA, … APRENDIENDO.

Aprender es el la manifestación más importante de nuestra inteligencia.

Aprender de cada experiencia, de cada consigna, de cada error,… aprender a aprender.

Aprender por medio del balonmano formando personas y ciudadanos.

Aprender balonmano para mejorar como jugadores y deportistas:

  • Jugadores con iniciativa, autónomos pero disciplinados y fiel a una idea; a un estilo de juego.
  • Jugadores creativos, productores de balonmano, …pero capaces de hacerlo al servicio del juego de equipo.
APRENDER JUGANDO Y NO SOLO JUGAR SIN APRENDER
Un espacio emocional.

Un espacio emocional.

“Algunos hombres ven las cosas como son y se preguntan, ¿por qué?; yo sueño con las cosas como nunca fueron y me pregunto ¿por qué no?”
Bernard Shaw.

Las personas ajenas a nuestro club pueden encontrar extraño que a nuestro pabellón le llamemos así. Una denominación, por otra parte, ya oficial y cada vez más familiar entre los ciudadanos de Alcobendas. Evidentemente, es mucho más conocida en el ámbito del Club Balonmano Alcobendas, entidad que propuso el nombre y ha dado numerosas razones y argumentos a lo largo de muchos año para que fuese así.

El nombre tiene que ver con una actitud, aquella que durante todo este tiempo nos has hecho imaginar el futuro para instalarnos rápidamente en él y convertir lo imposible en probable, y lo probable en real.

En los sueños las ideas se entremezclan construyendo mundos imaginarios, virtuales, informales y extraños.

Para su realización hay que dotarles de un escenario, personajes y un tiempo real.

Nosotros lo hemos encontrado en el pabellón de la avenida Severo Ochoa.

Es mucho más que una instalación deportiva. Es depositario de gran parte de nuestra historia.

En él, soñamos jugando y jugamos a soñar. Mezclamos ambos sentimientos para conseguir que las cosas sean como nunca fueron, y convertir lo imposible soñado en realidad soñada. Cada pase, cada lanzamiento, cada defensa, cada gol … cada ascenso, pudo verse en este pabellón por qué primero fueron soñados por sus protagonistas. Luego, entrenado, corregido y ajustado para por fin, hacerse visibles en la “cancha” de los sueños.

Sueños individuales, dormidos, íntimos, raros.
Sueños colectivos, compartidos, despiertos, recíprocos, solidarios.
Sueños de jugador, de entrenador, de padre de socio o de amigo.
Sueños nuestros y de todos.

Cada uno de ellos forman parte de un sueño llamado Club Balonmano Alcobendas, y este, con el cúmulo de experiencias acumuladas y rumiadas a lo largo de los años, nos permite comprender nuestro presente y nos ayuda a construir nuestro futuro.

No podemos dejar de soñar y que nos pase como a los protagonistas de “La historia interminable”, que su existencia se veía amenazada porque los niños dejaban de hacerlo.
Debemos recordarlos, reinventarlos,… interpretarlos nuevamente y actualizarlos.
Adaptarlos a cada momento, a las circunstancias y a la etapa en la que estemos viviendo.

Se trata de “soñar despiertos”, posibilitando nuestro crecimiento y desarrollo, y no despertar de un “sueño” profundo dentro de unos años y pensar en lo que podría haber sido o podíamos haber hecho.

Este blog que hoy comenzamos pretende ser una humilde contribución a ese objetivo: impedir que este club deje de soñar y hacer los sueños realidad.
Solos los que sueñan con llegar muy lejos, descubren que no están tan lejos llegar.

“ No pierdas los sueños y ponlos en práctica”
Michael Jordan